Narges Mohammadi: una vida de lucha entre la cárcel y la libertad

Por años, el régimen iraní intentó silenciarla. No lo logró. Narges Mohammadi, periodista, activista y defensora de los derechos humanos, se convirtió en uno de los rostros más potentes de la resistencia civil en Irán y en un símbolo global de la lucha de las mujeres por la libertad.

Una vida marcada por el compromiso

Nacida en 1972 en Zanyan, Irán, Narges Mohammadi se formó como física, pero muy pronto su vocación tomó otro rumbo: el de la defensa de los derechos humanos. Su militancia se consolidó dentro del Centro para los Defensores de los Derechos Humanos, fundado por la premio Nobel Shirin Ebadi, donde llegó a ocupar un rol central.

Desde allí denunció de manera sistemática la represión estatal, la tortura en las cárceles, la aplicación de la pena de muerte y la discriminación estructural contra las mujeres. En un país donde disentir equivale a exponerse al castigo, Mohammadi eligió no callar.

Cárcel, persecución y resistencia

El precio fue alto. Detenciones arbitrarias, condenas acumuladas, interrogatorios, aislamiento y problemas de salud agravados por las condiciones de detención. A lo largo de los años, Narges fue encarcelada en reiteradas oportunidades, muchas veces separada de sus hijos, que debieron exiliarse.

Lejos de quebrarla, la prisión se transformó en un nuevo frente de lucha. Desde la cárcel documentó abusos, denunció la violencia sexual contra las detenidas y escribió cartas que lograron atravesar los muros del régimen. Su voz siguió circulando aun cuando el Estado intentó borrarla.

El presente: mujeres en rebelión

La figura de Narges Mohammadi adquirió una dimensión aún mayor tras el estallido del movimiento “Mujer, Vida, Libertad”, surgido luego del asesinato de Mahsa Amini en 2022. Mientras miles de mujeres iraníes desafiaban al poder quitándose el velo en público, protestando y organizándose, Mohammadi acompañaba esa rebelión desde prisión.

Por ese compromiso, en 2023 recibió el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose en una de las pocas personas en obtenerlo estando privada de su libertad. El comité Nobel fue claro: el galardón reconoció su lucha incansable contra la opresión de las mujeres y la violencia del Estado iraní.

Sin embargo, el Nobel no significó su liberación. Narges continúa presa, sometida a un régimen de detención que busca disciplinar no solo su cuerpo, sino el mensaje que representa.

Más que un nombre propio

Hoy, Narges Mohammadi no es solo una activista encarcelada. Es el reflejo de una generación de mujeres iraníes que ya no están dispuestas a aceptar el silencio como destino. Su historia conecta el pasado de la represión con un presente de resistencia persistente.

Mientras el régimen intenta mostrar normalidad, la existencia misma de Narges —su trayectoria, su coherencia y su decisión de no retroceder— expone la fragilidad de un sistema que necesita encarcelar para sostenerse.

En Irán, la lucha de las mujeres continúa. Y aunque Narges Mohammadi esté detrás de las rejas, su voz sigue siendo libre.